IV Edición REM: Recursos energéticos & mineros

La industria de bebidas se enfila hacia la sostenibilidad

La industria de bebidas arrancó 2023 con dos metas enfrente: una necesidad de profundizar modelos de producción sostenible y por el otro el de maniobrar de forma eficiente y realizar ajustes de costos.

El sector sufrió con fuerza los problemas logísticos de los últimos dos años y aunque probó ser resiliente, también resistió otros golpes asociados a su cadena de suministros como un mayor costo del plástico, el aluminio y los combustibles Enrique Lacs, director ejecutivo de la Cámara Guatemalteca de Alimentos y Bebidas (CGAB), explicó que en particular el segmento de bebidas resintió el impacto de la pandemia por el cese de actividades de canales naturales para el rubro.

La aplicación de esquemas de cuarentena y las restricciones de movilidad pusieron en pausa al turismo y con ello se paró la venta en centros de recreación, restaurantes, bares y hoteles, renglones que tienen un importante peso en el origen de las ventas de las compañías del sector.

Si bien en 2022, el sector estaba en su mayoría recuperado persisten nubarrones asociados a un incremento en los costos de producción, algo que las grandes productoras de bebidas ya alertaron desembocará en incrementos en el costo final de algunos de sus productos en 2023. Sin embargo, las cosas no pintan del todo mal para el sector.

Coca-Cola, el gigante mundial de las bebidas con sede en Atlanta, cerró 2022 con un incremento del 11 % en sus ingresos contra el año previo. La firma reportó ingresos globales por el orden de los US$43.000 millones, todo pese al cese de sus operaciones en Rusia y de tener mayores costos de producción.

A inicios del año, la empresa también pronosticó que sus ventas pueden tener un crecimiento de entre el 7 % y 8 %, pese a los buenos augurios en medio de una espiral inflacionaria hay claridad de parte de los liderazgos de la firma de que habrá ajustes al alza en los precios. “Volveremos a tener que subir precios en 2023”, reconoció en febrero James Quincey, CEO de Coca-Cola en una rueda de prensa.

Los grandes de la industria prevén que la inflación comenzará a moderarse hacia mediados del año. Lacs, de la CGAB, destacó que a diferencia de los años previos se espera que los mercados tengan menos volatilidad. De hecho, un informe de la consultora IWSR revela que, por ejemplo, el mercado cervecero se mantendrá al alza en 2023.

La firma destaca en su análisis que “las tendencias que anteriormente dieron forma al mercado global de bebidas alcohólicas se transformarán en los próximos cinco años a medida que el mundo salga de la pandemia del COVID-19 y entre en un período de creciente inestabilidad económica”.

IWSR es incluso más optimista sobre el fin del conflicto en Ucrania el cual puede dinamizar más al sector.

También recalca que a pesar de “la incertidumbre creada por los actuales desafíos macroeconómicos y geopolíticos”, siguen existiendo muchas oportunidades para la industria cervecera a nivel mundial.

Lacs también destacó que si bien antes de la pandemia había un interés más relevante en el desarrollo de productos saludables, algunas empresas pausaron estos desarrollos ya que la prioridad que demandaban las plazas era asegurar la disponibilidad de productos.

Esto no significa que la industria abandone la tendencia healthy. Mario Montero, vicepresidente de la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (CACIA), agregó que este giro no se detiene del todo ya que también obedece a la demanda que proviene de un cambio generacional entre los consumidores.

Añadió que “los productos saludables” no son del todo nuevos ya que se han hecho innovaciones en ese sentido desde la década de los 80.

“Nosotros los conocemos como los productos innovados, que tienen niveles de valor agregado. Algún nivel de tecnología o innovación aplicada a orientar y atender una gran cantidad de necesidades nutrimentales de la población”, dijo Montero.

El líder gremial costarricense destacó que para la industria de alimentos y bebidas en general estas tendencias tienen un crecimiento interesante.

“Hay un cambio generacional. Hay un grupo de consumidores un poco más conectados con el tema del cuidado y la salud la salud la belleza. El medio ambiente y el tema de sostenibilidad también impacta... sobre lo que se produce y cómo se produce y a partir de qué materias primas se producen. Hay dos variables en marcha: salud y sostenibilidad los que están realmente impactando las nuevas formas de mirar la innovación y el desarrollo del portafolio de productos de muchísimas empresas”, planteó Montero.

Estas tendencias van en línea con las valoraciones de Adoniram Sanches Peraci, Coordinador de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para Mesoamérica y Representante en Panamá y Costa Rica, sobre la necesidad de que regiones como Centroamérica refuercen el tema de sostenibilidad, algo que está en la agenda empresarial, pero que aún tiene camino por recorrer.

En el caso costarricense la industria de bebidas es uno de los sectores más dinámicos de la actividad productiva y según datos de CACIA posee además una diversificación muy fuerte en su producción.

“En el segmento de las gaseosas vemos una diversificación muy fuerte en las bebidas saborizadas, en donde el incremento de la oferta es gigantesco, hay muchos tipos de productos, muchos tipos de sabores, mucha innovación... bebidas fortificadas con cierto tipo de nutrientes, con cierto tipo de vitaminas minerales, etcétera”, describió Montero.

Sin embargo, donde cree que hay más dinámicas es en el segmento de las bebidas a base de frutas. “La diversificación que estamos viendo es bastante agresiva, bastante fuerte (...). La industria de las bebidas es quizás –entre todos los subsectores de la industria alimentaria– donde se ve de una forma mucho más marcada su trabajo en las dos líneas: la línea de salud y nutrición y la de sostenibilidad”, finalizó.